Comenzó la final de la ACB. El BBB había levantado muchas expectativas. Su sobresaliente actuación contra valencianos y madridistas eran una garantía. Pero el Barcelona puso, anoche, coto a las ilusiones de los norteños.
Desde el primer momento, desde el triple inicial, quedó claro que los catalanes no iban a permitir alegrías ni confianzas. Sentaron cátedra en la pista y se despegaron rápidamente en el marcador, lo que les permitió vivir un duelo sin grandes sobresaltos, más allá de un par de acercamientos a 12 puntos de los vizcaínos, a base de casta, pero sin ninguna regularidad.
Lo peor para el BBB es la manifiesta superioridad que los favoritos demostraron ayer. Si hubiera sido un partido igualado, donde la moneda podría haber caído de cualquier parte, podrían afrontar el segundo partido con una cierta moral que, ahora, van a tener que buscar artificialmente.
Va a ser muy difícil que las cosas cambien lo suficiente para que BBB pueda abatir al coloso blaugrana en el Palau. Más posible parece que logren un lavado de cara, ésto es, mejorar su juego y poner en algún aprieto más al Barcelona, para acabar, igualmente, perdiendo y volver a Bilbao con un 2-0 en contra, pero con la sensación de poder forzar un cuarto partido en casa.
Hasta ahora, ninguna de las anteriores eliminatorias de los playoff precisaron del último partido. No parece que en esta ocasión se vaya a romper la regla. No veo al BBB con más posibilidades de maquillar el resultado hasta un 3-1. Lo que no iría en menoscabo de su gran actuación.
Aunque, a veces, me equivoco...
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viernes, 10 de junio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
LA HORA DE NADAL (y enhorabuena, BBB)
La moneda de mi anterior entrada cayó, finalmente, del lado del Bilbao Basket. Enorme mérito el de este equipo que, sin partir como favorito, ha ganado 5 de los seis duelos disputados hasta ahora en los play-offs. En el horizonte, se adivina el gigante culé..., al que, sin embargo, el Bilbao ya ha tuteado en la fase regular.
Pero éso será tema de trabajo para ya bien entrada la próxima semana. En esta cuyo fin de semana encaramos, es obligado acercarnos hasta la pista central de Roland Garros, donde Federer, Djokovic, Murray y Nadal pugnarán por levantar el trofeo.
En los últimos años, hablar del torneo parisino es hablar del favoritismo de Nadal. Excepto en 2009, donde Soderling logró apearle del Palmarés, lo lleva ganando vitaliciamente desde 2005.
Sin embargo, esta edición tiene una particularidad. El papel de principal candidato al triunfo ha recaído en Novak Djokovic, el tenista serbio que acaba de cumplir los 24 años en el momento más importante de su carrera.
¿Que por qué es el favorito? Pués nada, detallitos. Básicamente porque gana todos sus partidos contra todos sus rivales desde hace meses. Su racha, impresionante, le ha colocado a las puertas del número 1. Por juego, ahora mismo, lo es. Pero para sumar los puntos necesarios necesita derrotar a Federer en semifinales. Y creo que lo va a hacer.
Siento que Rafa pierda el número 1 pero, por otra parte, me parece justo que, en estos momentos, el serbio lo ostente, y, de otro lado, no cabe duda de que sería mucha más hermosa una victoria de Nadal el domingo con Djokovic como contrincante.
Pero, para ello, primero hay que pasar por encima de Andy Murray. El cañonero está, también, en un gran momento de forma. Y su juego en tierra batida no es el de antaño. Por lo pronto, está haciendo su mejor Roland Garros.
Yo, en cualquier caso, apuesto por una final Nadal-Djokovic. El manacorí está recuperando la confianza. Ha ido mejorando, día a día, en París. En esa pista central es donde él da el máximo. Djokovic va a tener que sudar tinta china si quiere prolongar su sensacional racha de victorias.
Además, lo sano es repartirse los éxitos. El número 1 mundial, para el serbio. El Roland Garros 2011, para el español.
Pero éso será tema de trabajo para ya bien entrada la próxima semana. En esta cuyo fin de semana encaramos, es obligado acercarnos hasta la pista central de Roland Garros, donde Federer, Djokovic, Murray y Nadal pugnarán por levantar el trofeo.
En los últimos años, hablar del torneo parisino es hablar del favoritismo de Nadal. Excepto en 2009, donde Soderling logró apearle del Palmarés, lo lleva ganando vitaliciamente desde 2005.
Sin embargo, esta edición tiene una particularidad. El papel de principal candidato al triunfo ha recaído en Novak Djokovic, el tenista serbio que acaba de cumplir los 24 años en el momento más importante de su carrera.
¿Que por qué es el favorito? Pués nada, detallitos. Básicamente porque gana todos sus partidos contra todos sus rivales desde hace meses. Su racha, impresionante, le ha colocado a las puertas del número 1. Por juego, ahora mismo, lo es. Pero para sumar los puntos necesarios necesita derrotar a Federer en semifinales. Y creo que lo va a hacer.
Siento que Rafa pierda el número 1 pero, por otra parte, me parece justo que, en estos momentos, el serbio lo ostente, y, de otro lado, no cabe duda de que sería mucha más hermosa una victoria de Nadal el domingo con Djokovic como contrincante.
Pero, para ello, primero hay que pasar por encima de Andy Murray. El cañonero está, también, en un gran momento de forma. Y su juego en tierra batida no es el de antaño. Por lo pronto, está haciendo su mejor Roland Garros.
Yo, en cualquier caso, apuesto por una final Nadal-Djokovic. El manacorí está recuperando la confianza. Ha ido mejorando, día a día, en París. En esa pista central es donde él da el máximo. Djokovic va a tener que sudar tinta china si quiere prolongar su sensacional racha de victorias.
Además, lo sano es repartirse los éxitos. El número 1 mundial, para el serbio. El Roland Garros 2011, para el español.
lunes, 30 de mayo de 2011
REAL MADRID - BILBAO BASKET
Si algo gusta en casi todas las competiciones, en casi todos los deportes, es ver equipos o deportistas en principio de menor categoría tratando de tú a tú e incluso superando a los grandes favoritos. Da igual que hablemos de fútbol, baloncesto, tenis. Es muy común la tendencia del espectador neutral a ponerse del lado del más débil.
Entre otras cosas porque, a la hora de disfrutar de cualquier deporte, lo más importante, más aún que un juego bueno o espectacular, es la emoción, la incertidumbre. Ver cualquier partido sabiendo a ciencia cierta quien va a ganar pierde mucho, no nos engañemos.
En estos momentos se están disputando las semifinales de la liga ACB de baloncesto. Todo parecía preparado para un paseo triunfal de Barcelona y Real Madrid, máxime cuando los segundos se habían librado de medirse con el equipo que, por clasificación, sería el otro semifinalista natural, el Valencia.
El Barcelona, intratable de momento, está cumpliendo las expectativas.
Pero al Real Madrid le ha salido un duro hueso de roer en los vizcaínos. Hasta el punto que, ayer, perdieron una larga imbatibilidad en cancha propia, con lo que marchan con un empate a uno a tierras vascas o, lo que es lo mismo, con el hipotético factor cancha en contra.

Los de negro, en el segundo partido, dieron toda una lección, llegando a ponerse 19 puntos arriba en el marcador. Éso significaría la sentencia contra casi cualquier rival. Pero no contra el Madrid, no en Madrid. Los capitalinos consiguieron remontar e, incluso, adelantarse de nuevo en el marcador.
Es ahí donde debemos incidir en el plus de mérito del Bilbao. Cualquier otro equipo se hubiera venido abajo. Ver esfumarse la victoria de ese modo es como para bajar los brazos. Pero no fue así. Apretaron los dientes y consiguieron, canasta a canasta, acabar llevándose el gato al agua. Magnífico trabajo.
Han logrado meter el miedo en el cuerpo a los favoritos. Y pase lo que pase, seguirán o caerán, pero por la puerta grande.
¿Mi opinión? El Real Madrid pasará. Hará valer su calidad. Veo casi imposible que el Bilbao Basket aproveche el factor cancha, lo que significaría ganar los dos partidos en tierras vascas. Muy difícil, casi imposible. Encadenar tres triunfos seguidos ante los blancos.

Más probable veo que, en el Bizkaia Arena, también se repartan los triunfos, con lo que volverían a Madrid con un empate a dos.
Lo más probable es que, una vez allí, Llull y compañía no dejen escapar la victoria.
Pero, por lo menos, ya no las tienen todas consigo.
Y, por lo menos, los aficionados al basket, pueden disfrutar de una gran semifinal, con buen juego y emoción.
Entre otras cosas porque, a la hora de disfrutar de cualquier deporte, lo más importante, más aún que un juego bueno o espectacular, es la emoción, la incertidumbre. Ver cualquier partido sabiendo a ciencia cierta quien va a ganar pierde mucho, no nos engañemos.
En estos momentos se están disputando las semifinales de la liga ACB de baloncesto. Todo parecía preparado para un paseo triunfal de Barcelona y Real Madrid, máxime cuando los segundos se habían librado de medirse con el equipo que, por clasificación, sería el otro semifinalista natural, el Valencia.
El Barcelona, intratable de momento, está cumpliendo las expectativas.
Pero al Real Madrid le ha salido un duro hueso de roer en los vizcaínos. Hasta el punto que, ayer, perdieron una larga imbatibilidad en cancha propia, con lo que marchan con un empate a uno a tierras vascas o, lo que es lo mismo, con el hipotético factor cancha en contra.

Los de negro, en el segundo partido, dieron toda una lección, llegando a ponerse 19 puntos arriba en el marcador. Éso significaría la sentencia contra casi cualquier rival. Pero no contra el Madrid, no en Madrid. Los capitalinos consiguieron remontar e, incluso, adelantarse de nuevo en el marcador.
Es ahí donde debemos incidir en el plus de mérito del Bilbao. Cualquier otro equipo se hubiera venido abajo. Ver esfumarse la victoria de ese modo es como para bajar los brazos. Pero no fue así. Apretaron los dientes y consiguieron, canasta a canasta, acabar llevándose el gato al agua. Magnífico trabajo.
Han logrado meter el miedo en el cuerpo a los favoritos. Y pase lo que pase, seguirán o caerán, pero por la puerta grande.
¿Mi opinión? El Real Madrid pasará. Hará valer su calidad. Veo casi imposible que el Bilbao Basket aproveche el factor cancha, lo que significaría ganar los dos partidos en tierras vascas. Muy difícil, casi imposible. Encadenar tres triunfos seguidos ante los blancos.

Más probable veo que, en el Bizkaia Arena, también se repartan los triunfos, con lo que volverían a Madrid con un empate a dos.
Lo más probable es que, una vez allí, Llull y compañía no dejen escapar la victoria.
Pero, por lo menos, ya no las tienen todas consigo.
Y, por lo menos, los aficionados al basket, pueden disfrutar de una gran semifinal, con buen juego y emoción.
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